sentir esa sensación de abandono a tu persona, es algo que solía pasarme no tan seguido, por el simple hecho de que no tan seguido gozaba de buena compañía desechable. Pero sentirse completamente desolado, despojado de tus tierras, tirado de la cama en el medio del mejor sueño reconfortante de tu vida, nunca me habia pasado, hasta hoy.
Por eso, en estas hojas llenas de tinta mezcladas con lagrimas, cuento mi historia, la ultima historia de toda mi vida.
Entre idas y vueltas, a mi vida la encontré en un bar, en una salida de amigos, festejando vaya a saber uno que. Parada, apoyada sobre una columna estaba, su cuerpo inquieto y su cara llena de alegrias y preocupaciones. Me quede atontado, enloquecido por aquella bestia salida del paraíso.
Entre mi tontera y mi paralisis de verguenza, me quede toda la noche observandola sin hacer nada ni esperar tampoco nada, solo me regocijaba con la mirada, la besaba, la tocaba, la desnudaba y la volvía a besar, solo con la mirada. Hacia al final de la noche, logre entablar una conversacion con ella -claramente el alcohol habia logrados sus efecto y me habia soltado un poco la lengua- la cual se volvio muy interesante ya que íbamos enlazando temas sin ningun tipo de pausa incomoda al respecto. Esa misma noche termine llevandomela a la cama y haciendo de ella mi esclava.
Y asi paso el tiempo, una noche, dos noches, tres noches, meses, año, toda, toda la vida, y juro que cuando digo toda la vida, no exagero .
Tantos sueños cumplidos y tantos otros por cumplir, tantos recuerdos y otros tanto quedaban por almacenar, ahora ya no importa nada, mi capitulo finaliza aqui, y nadie me lo puede negar!
Volviamos de un festejo en la casa de un amigo en comun, se habia comprometido con su pareja y estaban esperando un hijo. Ah, un hijo, teniamos planeado tener uno, teniamos ganas, nos sentia que faltaba una pequeña parte para unir a un mas nuestro amor.
La alegria en el ambiente era inmensa y nuestra borrachera tambien, si algo ninguno de nosotros habiamos perdido en tantos años, era el placer de beber sin limitacion...lo se, una mala costumbre, pero nuestra salud nos venia dando buenos augurios.
Pasada la madrugada decidimos partir a casa, queriamos aprovechar el domingo para acomodar un poco las cosas en casa y organizar la semana, ya que se nos complicaba un poco hacer ciertas cosas en el transcurso de la misma.
Derrumbada, con su cuerpo entre mis manos, balbuceaba unas palabras poco entendibles, no se que le pasaba, pero ella no estaba bien y yo me desesperaba cada vez un poco mas. La alce como pude y la lleve de arrastras hacia la cama, la puse boca arriba con la cabeza levantada apoyada en su almohada. Con su mano busco la mia, y me empezó a sostener con fuerza, mientras que con la otra mano, no paraba de presionar su pecho, se estaba muriendo.
Yo caía en un abismo vertiginoso, de colores mohosos con imagines completamente irracionales, de seres inexistentes, de brazos que sostenian ojos y cavidades oculares llenas de gusanos que brotaban desde dentro. Me estaba muriendo, me estaba muriendo con ella. Pero por qué? No podia terminar de entender la conexion la cual me "transpasara" su muerte, todo lo que conocia por normal, ya no tenia ley alguna que la amparara y la hiciese unica.
En un intento casi imposible, logre desprender mi mano de la suya. Volvia al mundo real, a la imagen de ella tirada sobre la cama, todavia con su mano derecha oprimiendose el pecho y con los ojos indundados en tristesa. Esa mirada, esa mirada me decia todo, todo lo que jamás había amado en su vida, me recordaba los buenos momentos, todo lo que nos deciamos, todo lo que haciamos. Pero también me pedia perdón, perdón por abandonarme, que ella no sabia que iba a suceder, que la perdonara, que si yo estaba dispuesto a tal pedido, se lo demostrase amandola, amandola como lo hice siempre.
El cuerpo inerte sobre la cama y sus mejillas sin color idicaban que ya no volveria jamás y que yo me moriria si creyera que yo no la perdonaria. Algo tenia que hacer, y la unica manera de hacerlo era haciendo lo que me dijo que hicera, amarla, amandola.
Procedi lentamente, con mucha prudencia y respeto, hacia su figura, recorriendo todo su cuerpo con las yemas de mis dedos, se que a ella le encantaba eso. Con mucha delicadeza procedí a desprender uno por uno los botones de su camisa, mientras que compulsivamente mis labios besaban su tan tierna y sabrosa boca. Con una mano bajo su falda, buscaba su suave caverna, que aun permanecia humeda. Con la otra mano empezaba a acariciar el pezón de su hermoso pecho, daba la sensacion de que al tacto se erizaba su piel, lo cual eso hizo que inmediatamente me provocara una ereccion. Desabroche mi pantalón y empece a intruducir mi pene dentro de su vaginita bien húmeda...el resto fue, una noche de puro placer...
Al cabo de un rato, de ya haber terminado y haberme convencido de que ya habia hecho mi trabajo, me asalto un frío cortante. Senti que mi vida era un completo vacio, una botella si llenar, una hoja sin escribir...
Y aca estoy, despidiendo a mi vida, a su vida, a nuestra vida. Yo mori por amor, no como otros, yo ya estoy muerto y voy a dejar que mi cuerpo tambien lo este...
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