martes, 10 de abril de 2012

Carta de un exiliado ( en su más íntima penumbra)





Y que dirán esos ojos muertos al reflejar mi rostro posado en aquel umbral. Esa cara de piedra, impermeable al tiempo y la tempestad. Todavía sigo preguntándome si de verdad existes o si solo puedo verte en sueños.  Aveces pierdo un poco la percepción del tiempo y espacio, además de tener la costumbre de soñar despierta. Es que, si me lo permiten decir, la vida me ha dado muchos vuelcos, cambios de paginas muy repentinos, que ni siquiera tuve el tiempo de poder interpretarlos. Supongo que por eso estoy donde estoy.
Pertenezco a un reducido grupo, alejado, en las afueras de la capital. No podría decir con exactitud que fue lo que nos paso en particular, cada uno tiene una diferente historia que contar, pero parece ser que el hilo de nuestros destinos se entrelazaron para hacernos llegar, en lo que a mi me respecta, todos juntos a un mismo final. Reclusión, repulsión, exclusión. Prácticamente fui criada bajo aquellos conceptos. Conozco el significado de aquellas palabras, porque, nuestra única diversión, es la de leer, ya que más no se nos esta permitido hacer. No conozco lo que es en verdad una ciudad, ni sus torres altas, ni sus mercados y menos a las muchedumbres que estos llevan. Lo único que conozco, son campos y campos de pastizales y verdes árboles, de los cuales, muy pocas veces pude toca o poder verlos bien de cerca. Normalmente no habituamos salir en pleno día, por alguna extraña razón, este nos repele, no nos sentimos seguros ni cómodos, por lo tanto, solo vagamos de noche, no muy lejos de nuestros alrededores, y solo si se nos permite poder salir.


Alejados de una gran verdad, creemos que aunque la supiéramos, condenados estaríamos igual. Resignación, un arte al que nos acostumbramos a practicar durante muchos años, o eso creo, ya que en sí, no se hace cuanto estoy acá, entre estas paredes, entre estas personas. Supongo que la paciencia ante tanta resignación en algún momento se nos terminará, o por lo menos, eso me está sucediendo a mi. Sinceramente, dirijo estas palabras para todos aquellos que no saben de nuestra existencia, de nuestro abandono a, lo que ustedes han denominado llamar, vida cotidiana. Supongo que hasta sería un grito de agonía ante tanta soledad y oscuridad, del cual, ya estoy cansada de vivir presa.
Muchas veces pienso que somos invisibles ante este mundo tan material. Nuestros cuerpos no tienen ni sombra que nos siga, ni animal que nos persiga. Solo cuatro paredes. Hablar,no se exactamente a que se refieren con eso. La verdad que lo que se denomina conversación, no tenemos, de echo ya ni recuerdo cuando fue la última vez que mi voz pronunció alguna palabra. Creo que todos nos dedicamos a escribir y a vivir en nuestros mundos de ensueños, ya que, como dije anteriormente, no se nos permite andar circulando por ahí, menos a la luz del día, y de noche, no hay muchas chances de poder hacer contacto con otros seres vivos. Escribir, escribir parece ser nuestro mayor pasatiempo, pero, no se por qué, cada cosa que termino de escribir, cuando lo quiero buscar, no lo encuentro nunca más. Es extraño ver como desaparecen las cosas, sin saber en donde terminan. Hemos creído que el rufián del grupo se había hecho de nuestros escritos, para, quizás, jugarnos algún tipo de broma de mal gusto. Sabemos que andan por aquí, no muy lejos, porque muy lejos no podemos llegar. Igualmente un grupo muy reducido, de alrededor de cuatro personas, no más, piensan que estas desaparecen para ser leídas por los "otros", que algún día ellos se encargarían de sacarnos de este encierro. Yo, en particular, no creo en ello, pero sin embargo, los papeles siguen desapareciendo, y en sí, no me molestaría saber que otros los estén leyendo. Por ello es que escribo esto.


Desearía poder decir en donde estoy, pero me temo que no va a poder serme posible dar esa información, ya que, simplemente, no lo sé. Supongo que, para el que encuentre ese escrito, no le sera muy difícil de ubicarnos, por que no creo que encuentre estos papeles muy lejos del sitio donde me encuentro.
Mi nombre es María Soledad Gutierrez. No se mi edad actual, pues la ultima que recuerdo fue cuando tenía cinco años. Creo que he nacido por el año setenta y uno o dos, nunca lo pude recordar bien, se que nací un día quince de Enero. Sacaría muy fácilmente mi edad, pero como dije anteriormente, he perdido casi toda percepción del tiempo, con lo cual, me es casi imposible.


Con todo el deseo el mundo. Solo quiero que me encuentren. 


Atte: María.S.Gutierrez.


NoNe!(jodida mente natural)

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