martes, 24 de julio de 2012

Divagando III

La vida, el destino, me puso a prueba una vez. El desafió era conocer algo que hacia tiempo venia buscado, esa sensación a largo plazo que poco había experimentado. Quien fuera el "elegido" poco importaba, era el hambre voraz que quería penetrar una y otra vez en esa misma sensación.
Fui dando desde aquel entonces, varios tropiezo, hasta que algunos se convirtieron en caídas.
Atontada, atolondrada y despechada, le di la espalda a mi hambre, ya que la angustia ocupaba un espacio mucho más grande. Una mochila que poco a poco iba vaciando, hasta que me sentí en completa y total libertad.
Desde entonces, empecé dando tumbos en lugares pocos amigables. La plenitud que sentía sobre mis facultades me habían hecho un poco, demasiado liberal, y las metidas de pata eran la nota principal de mis melodías matutinas.
Así estuve vagando un tiempo largo. Aprendí mucho más de lo que me hubiese gustado saber, pero, nunca se rechaza una propuesta enriquecedora, así que me di la libertad de tomar todo lo que podía.
Ya, en un estado de completo relax y habiendo olvidado ese hambre voraz que sentía hacia mucho tiempo atrás,se aproximo un lobo disfrazado de una tierna niña con un canasto lleno cosas. Con sus ojos inundados de ingenuidad, me dijo con toda cordialidad si podía pasar; yo lo mire y lo mire y lo volví a mirar, algo me decía que lo conocía, que lo dejase entrar, pero por otro lado, sabia que cierto miedo me daba.
Entre idas y vueltas, lo cruce un par de veces más, y sin mucho que preguntar, tan solo me arriesgue y lo deje pasar.
Desde ese entonces, ha pasado un año en donde todo cambio, un año en donde comprendí que ese hambre voraz se podía controlar, mas no se podía eliminar, y que con paciencia, todo, todo, me llenaría como el principio y que perduraría, en cuanto yo lo quisiera, hasta el final...


NoNe!(jodida mente natural)





No hay comentarios:

Publicar un comentario