viernes, 28 de septiembre de 2012

"El cofre"

"Esas casas deformadas, en donde solo habitan fantasmas. Se encuentran tan dañadas, que ya no se hayan esperanzas"

Así empezaba aquel viejo libro que encontré sepultado entre una montaña de polvo. Se ve que llevaba varios años en ese viejo estante, y que esta casa también llevaba sus tantos años sin ser atendida como corresponde.
La casa hacia un par de años que estaba en venta y el dueño hacia no menos de uno año que había muerto. Comentaban las malas lenguas que en ella yacía una maldición en la cual cada persona que habitase en esa casa, moriría de las maneras más extrañas e inexplicables. Pero digamos que esas acusaciones nunca pudieron comprobarse.
Por fuera, la casa daba un aspecto un tanto espeluznante, con tonos lúgubres, una presentación, que sin dudas, invitaba a la Muerte a presentarse en ella. Por dentro era un poco más cálida, una gran chimenea decoraba la sala de estar,además de presentar en sus paredes varios cuadros de fotos y pinturas, supongo yo, que de familiares, ya que parecían tener algún parentesco los unos de los otros.
La cocina era un lugar bastante amplio, todavía colgaban de sus estantes algunas ollas y ensaladeras, algunas lacenas contenían todavía vajillas finas de porcelana con una insignia impresa en ellas, otra vez vuelvo a suponer que se trataría de la familia que antiguamente habitó esta casa. Además, la casa contaba con una habitación matrimonial con un baño, tres habitaciones, una de ella para huéspedes, dos baños y un gran patio terminaba de conformar la casa.
Era el lugar ideal para mi esposa, mi hija y yo. Cada uno podía tener su espacio de recreación, de estudio y de privacidad. Algo maravilloso para un bajo precio, que muchos rechazaron por esas leyendas pasajeras.

Hecho todo el papeleo legal, empece con los trámites de la mudanza. No tarde más de dos días en acomodar todas nuestras cosas en la casa. Al termino de una semana, ya estaríamos cómodamente instalados en nuestros nuevos aposentos.

La primera semana pasó volando, todo era muy nuevo y quedaban lugares que todavía no habíamos explorado por completo. Nuestro asombro era tremendo!
Recuerdo que una vez, estábamos con mi mujer colocando la ropa en unos armarios que tenían dos cuerpos. Mi mujer, haciendo equilibrio para poder colocar unas cosas en el segundo cuerpo del armario, tropezó y cayo dentro del cuerpo de abajo, provocado la "ruptura" del contra frente del mueble. Cuando me acerqué a este, note que la madera no estaba rota, si no, desencajada, y que eso no era más que un contra frente falso, ya que dentro de él, encontramos un cofre lleno de perlas y algunas joyas, de las cuales supusimos que fueron de la familia que habitó en su momento esta casa. Pero eso no fue lo único que nos llamó la atención a mi mujer y a mi. Lo extraño y llamativo fue, que en la tapa del cofre había un mensaje que decía "Al que encuentre y abra este cofre, mil unas maldiciones lloverán por sobre su sangre". Eso en verdad fue extraño, pero no creíamos en esas maldiciones, ni en fantasmas ni en nada por el estilo, así que nuevamente, no nos importó el que dirán y proseguimos a seguir haciendo nuestras cosas.

Una noche, un fuerte golpe proveniente del piso de abajo, despertó mi dulce y profundo dormir. Al ver la cara de mi esposa, no me quedo mucha más alternativa que bajar para ver que era lo que estaba pasando. En verdad, al ser una casa vieja, debería de crujir siempre, por eso no estaba tan preocupado. Procedí a ponerme la bata y tomar una lámpara para inspeccionar el lugar.
Todo parecía ser normal, las cosas estaban en su lugar, las puertas cerradas, una ventana entreabierta, pero que no tenia cara de culpable.
Al retomar las escaleras para subir y comunicar de que todo estaba en orden, se escucha un grito, era un grito agonizante, de niña, y se escuchaba lejos, como proveniente del sótano. En ese momento, por mi espalada corrió todo un escalofrío, tenía miedo y un muy mal presentimiento.
Al voltearme para bajar al sótano, escucho los pasos apresurados de mi esposa, llorando, gritando. " No esta! No esta! Se fue! Desapareció! Mi chiquita no esta!"
El mundo se me vino abajo, los gritos eran lo de mi pequeña y hermosa hija, estaba muy seguro.
Al bajar nos encontramos con una imagen terrible! Nuestra hija, yacía colgada, y en su cuerpito inerte había una nota que rezaba "Ellos me obligaron, yo no quería, la culpa la tiene el cofre"

No hace falta que cuente el final, o si?...

NoNe!(jodida mente natural)

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