Donde el tiempo corre más rápido que el pensamiento, donde el sentimiento no es más que una sensación efímera que se turna por segundos, haciéndolos completamente imperceptibles.
Quién corre desafortunado por la calle con la mirada perdida bajo sus rodillas?
Aquellos que poca importancia le dan, a lo que pasa a su alrededor, que criados así fueron, poco sensibles pero muy egoístas.

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