lunes, 20 de abril de 2015
25/01/11
Vagando entre mundos de sentidos, perdiendo el norte, dando vueltas en una maldita calesita, veo derrumbarse mi alrededor, como si fuese todo de paja. Gritando al viento, un poco muerto, que me rescate de esta tempestad. Esperando quedo, llenando silencios, vacíos de ternura, solo un poco de negrura. La espesura, que espeluznante en la noche, rodea con siniestra calma, lo poco que queda de ella. No esperes nada, susurra los latidos de un corazón, sin reconocer al hombre del animal, queda todo criterio perdido en la necedad.
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