lunes, 14 de septiembre de 2015

Al paso.

Remolinos de zumbantes emociones, bebiendo en fuentes creadas en el averno. La llamas lamen al compás de la música, mientras remolinos arrasan imágenes de todo tipo.
De pronto, el silencio.
La oscuridad se va tragando a gran paso la luz. El peso es inminente. Ya no hay más movimiento.
Una hoja seca cae a mis pies, se acerca el otoño, es la marca de la muerte. Duro invierno. La oscuridad no piensa moverse. Es perezosa y lenta.
El latir de un reloj se empieza a emparejar con los latidos del corazón. Es el nacimiento de una nueva esperanza. El calor y la luz que lo envuelve todo. Otras vez las llamas que danzan.
Es una nueva victima que caerá en el otoño.
Se cierra el telón.
Duro invierno.

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