Negligente en su carrera demente, no quiere dejar a nadie con dientes.Corre sin sentido por un laberinto de adivinos.
Sin esperanzas trata de imponerse a la rebaja, esa que con tantas ganas le venia arrebatando sueños de entre cama.
Otra vez vuelve, más descolorida que nunca, aquella luz que ilumina su semblanza. Dama gris, dama negra, dama sin alma.
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