viernes, 15 de abril de 2011

El Rengo


catalogado por el barrio como un viejo loco y travesti de las noches, este hombre oculto tras su perturbador rosto y sus arapos como vestimentas, una oculta historia cruel.
Este hombre yacia todo los dias, en las tardes,frente al local donde solia trabajar,
parado, mirando a la gente pasar, sin decir nada y con constantes movimientos freneticos. Habia dias en donde se lo podia ver teniendo extensas conversaciones con el mismo y emanando de su cuerpo, un intolerable olor a meo de gato.
No habia dia en el cual no lo viese y que por mi cabeza pasara, repetitivamente, las mismas preguntas; quién era,de donde salio, y que habia hecho con su vida hasta ese entonces.
Un día, completamente decidida a sastifaser las preguntas planeada por mi ser, me dirigi al local de al lado, con intención de entablar una conversación con el viejo hombre, que llevaba mucho mas tiempo que yo por estos lugares.
Al plantear mi inquietud ante la curiosidad de ese personaje, el viejo comenzo a contar, según lo que había visto mas lo que se comentaba en ese entonces, la vida de este hombre.
El los años noventas, tras la incorporación de la democracia en nuestro agraciado país, existían turbios negocios que no se habían podido desvaratar y que existían desde la última dictadura regida en el país.
Este hombre, sin más titulo que el de estudios secundarios, y sospechando si los mismos eran reales o falsificados, pertenecía a un grupo de civiles auto voluntarios creados por un grupo de militares corruptos de aquella época. Estos eran los principales culpables,  pero no sospechosos, que "soplaban" a los milicos los movimientos de activistas partidarios, estos eran lo que posteriormente, terminaron en la larga lista de desaparecidos que hoy en día sigue existiendo.
Con una mente macabra, y odiado por la mayoría de los seres que los rodeaban, este se alimentaba de una sed de venganza y resentimiento muy grande a casi todo lo que tuviera vida y se moviese. Cabecilla de la organización, este contaba con contactos muy importantes, entre ellos, unos de los que encabezo el golpe de estado.
Ambos, segados por el mismo odio, no dudaron en intercambiar palabras, pensamientos, comidas y copetines.
Este personaje participo en casi tres extensos años, a culpar a cual hombre se cruce por su camino, como potencial "subersivo" sin ni siquiera saber a que se dedicaba realmente la persona.
Al poco tiempo de "aburrirse" de su trabajo y de perseguir a personas y culparlas sin tener alma alguna, levanta un negocio clandestino de costura, donde el trabajo consistía en falsificar ropa de primera marca, vendiéndola a un precio un poco más económico, y procurando tener buenas ganancias. Pero como era de suponerse, además de que este negocio funcionase sin control alguno, era dueño de unos diez peruanos, a los cuales exclavizaba y por sea caso torturaba, para que no hablasen e hiciesen bien su trabajo. Así lograba más productividad, mas ganancia y menos gasto, ya que lo que pagaba, por supuesto, era una miseria y con pocos empleados, estaba creando la vida nueva.
Tras una guerra que esta sufriendo el país, en el ochentaydos, decide dejar a cargo el negocio, a unos de sus amigos que se había hecho durante la época de los "soplones", mientras el, emprendía su escapada hacia el exterior,para actuar como un exiliado del país.
Así pasaron los años, el golpe militar había terminado, pero no los corruptos ni la corrupción. Gracias a las leyes de punto final y obediencia debida, que había impuesto el gobierno que había reestablecido la democracia al país, este personaje regresa en el año noventa, para juntarse con aquellos que habían quedados protegidos por la ley, para volver a nuevas andanzas.
Entre excesos, placeres y droga, éste montó nuevamente el negocio de textil, para que después de unos diez años, y tras la crisis del dosmiluno, perdiese todo, negocio, placeres, drogas y plata. Quedo en la calle, sin poder alguno que lo ayudase, sin gente que se ligara a él.
Desapareció como rata de alcantarilla, buscado por unos cuantos, y con una mafia que se le había montado, tuvo que ir desapareciendo y haciendo de las suyas. Después de un corto plazo, pasada su tragedia,  nunca más nadie lo vio. Hasta que un día, un tachero que deambulaba por las noches en las calles de Moreno, le pareció ver, oculto tras un disfraz bastante precario y vulgar de mujer, la figura desgarbada del personaje. Así, según el viejo que me estaba contando la historia, se empezó a correr las voz sobre su pequeño y sutil presente.
Hoy en día, nadie sabe lo que hace, lo que quiere ni porque deambula por estas calles, por las tardes, sin nada que hacer.
Hoy en día, y sabiendo lo que hizo, sigo sin entender como nadie lo puedo matar, como sigue vivo, con impunidad, vagando por estos lugares...


Cualquier similitud con la realidad, es solo pura coincidencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario