Desesperada, sueña con encontrarla. Dentro de su cabeza nadie la detiene. Enloquecida, busca algún guía. Esta pedida. Está desconsolada. En la habitación camina descalza. Le gusta sentir el frío recorrer su espalda. Va en busca de su muñeco favorito, el aroma todavía pesiste. Sus fotos están pegadas, empapelan las paredes de su casa. Bajo su almohada planea una pequeña venganza. Sus paredes se desangran.
La verdad, tan lenta y dolorosa. Busca llenar aquellos huecos vacíos, la desesperanza. El tiempo te corre, te asfixia, te atragantan. Palabras que no llegan lejos, se derraman, te traspasan. Agujeros negros, de abismos, de desequilibrada cordura. Ronda en tu puerta, en tu casa, en tu pieza. Corazones de desgracias acompañadas con cortejos de ratas y calabazas. Un cuento de hadas, brujas y fantasmas. Regalame una luna, un pantano, una arbolada. Dejame dormir en tus brazos, morir en tu llanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario